Metal

Las primeras piezas de metal en el Noroeste Argentino aparecen hacia los comienzos de la era cristiana utilizando el martillado en frío. Con el tiempo la metalurgia alcanzó un alto grado de desarrollo manufacturando las piezas con aleaciones de distintos minerales utilizando moldes.

Se fundieron piezas para ser usadas como herramientas de trabajo, por ejemplo punzones y cinceles. También se utilizó en objetos de gran valor simbólico que se asocian al poder y status de quienes los poseían, como pectorales, brazaletes, hachas ceremoniales y discos.

El desarrollo de la metalurgia también tiene su expresión en objetos de oro y plata trabajados por martillado en frío y repujado. Las láminas obtenidas se han usado para confeccionar vinchas, cuentas, campanillas, brazaletes y máscaras. También se encuentran aleaciones cobre-oro y oro-plata.

Los objetos más expuestos al tráfico ilícito son los de alto valor estético/ simbólico,  a los cuales se les asigna un importante valor monetario en el mercado de piezas arqueológicas.

Estas piezas nos pueden brindar información acerca de la sociedad que las manufacturó, particularmente de aquellos aspectos como la organización política e ideologías. El saqueo continuo y permanente provoca la destrucción de los yacimientos arqueológicos, lo que impide ahondar el conocimiento de la sociedad que los elaboró y utilizó.

Como ejemplos de los objetos manufacturados con esta materia prima podemos mencionar: hachas ceremoniales, placas o discos grabados, tumis o cuchillos, topus, brazaletes y campanas o tantanes.