Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano
 

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Antropología socio-cultural de Antofagasta de la Sierra, Puna Meridional, Provincia de Catamarca

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Cuentos de las tres abuelas
 
El zorro y el quirquincho - El contrapunto


El quirquincho estaba durmiendo en medio de un establo, vino el zorro, lo encontró y le dijo:
-¡Oh! ¿Por qué estás vos durmiendo aquí?
- Déjame dormir, que estoy trasnochado - respondió el quirquincho.
-¿Por dónde anduviste que estás trasnochado?
-¡Por ahí!
-¿Qué comés vos que estás tan gordo?
- No, yo sólo tomo vino -dijo el quirquincho-. Yo tomo vino.
-¡Eh! ¿Y dónde tomás vino, vos? -quiso saber el zorro.
- Por ahí, pero es una cosa delicada - respondió de mal humor el quirquincho.

Dibujo hecho por uno de los niños del taller de arte de Antofagasta, el dibujo corresponde al cuento del zorro y el quirquincho, aquí transcripto.

El zorro le insistió para que lo llevara. Después de un buen rato, el quirquincho le dijo:
- No, hoy día no, vení más tarde.
El zorro se fue y a la nochecita volvió. Estaba afligido.
- Vamos y vamos y vamos.
-¡Todavía no y no! -dijo el quirquincho.
- Tengo ganas de tomar.
- No, porque vos sos muy goloso.
- No, yo voy tomar poquitito -prometió el zorro.
Cuando se hizo de noche el quirquincho dijo:
- Vamos.
Los dos partieron muy despacito y con cuidado entraron a una bodega. Una vez adentro el quirquincho dijo:
- Aquí están las damajuanas de vino.
- Yo voy a tomar - dijo el zorro.
- Pero no metas bulla -le advirtió el quirquincho.
- Nooooo, yo voy a tomar despacito.
Pero el zorro era muy goloso y a pesar de las advertencias seguía golosiando y golosiando y más y más y más. El quirquincho repetía:
- No tomés mucho, vos, no tomés mucho.
- No tomo mucho, poquitito, nomás - respondía el zorro, que seguía tomando y machándose.
Cuando ya había tomado mucho dijo:
- Pucha, que tengo ganas de cantar.
- No, deja de joder. No, no cantés - le pidió el quirquincho.
- Sólo poquitito, voy a cantar despacito.
- No, que nos van a pillar.
- Echá una copla, Valentín - le dijo el zorro.
- No, aquí es delicado.
- No, pero hazlo despacito. Yo te voy echar un contrapunto - anunció el zorro y comenzó a cantar:

Anima de Santa Rita
Madre de la Candelaria
Que se abran los sentidos
A Valentín Oleriaga.

(Valentín era el nombre del Quirquincho).
El zorro pensaba que el quirquincho estaba borracho, pero no era así. Luego, el zorro se puso a cantar.
- Echá una copla vos - le dijo el zorro.
- No, no -respondió el quirquincho.
En ese instante, el zorro le pisó los dedos al quirquincho y le dijo:
- Ahora échame vos un contrapunto...
Finalmente, Valentín, el quirquincho recitó:

Yo me llamo Valentín
Criollo del pajonal
Cantando le digo a Juan
Que el diablo lo ha de llevar

En ese momento, el zorro pegó un grito y de la cocina salieron unos hombres gritando:
-¡Eh, el zorro machado!
El quirquincho se fue para su casa y el hombre golpeó fuertemente al zorro que quedó muerto ahí...